domingo, 9 de octubre de 2016

camino lenta
por la comisura de
tu recuerdo
-ya sin humedad
ya sin sol-
tratando de averiguar
qué escribes estos días
a qué nueva saliva
le entregas tu desierto

ya es otoño
y pienso -por alguna
razón inesperada-
en el mediterráneo
en el tufo de calamares
y ajo
que brota por las calles
en el mar que empieza
a volverse
frío
en tu nombre
que modifica
la materia

estos días han sido
desastrosos
no por fuera
sino en mi mundo
de habitaciones compartidas
de perros ladrando
de ansias de sexo
y desdén
por los amantes
disponibles

no
no me basta
tu palabra muteada
atadme
aleja
mata
no me basta
tu danza
corta

moriremos todos
es verdad
pero imagina
esos jardines de los que
hablaba Nyneve:
la higuera prolija
los poetas
las ventanas abiertas
los besos de León
la permanencia
de todo lo que
hemos amado

andaraje
nadaré
lejana
daré
alar
en
ana

la miel
de tu
ojo

en el techo de nuestro pórtico
hay un nido de golondrinas
en nuestra cocina la colección de tés
que trajiste de Indonesia
en tu boca hay mar
y en mi boca toda nuestra
historia

pares eres
presa pese
a lo que
muere

que no me
carcoma jamás la ira
ruego
que no ciegue mi carne
que no me transiten los días
sin mirar
que la orilla por la que camino
es ya la orilla
de mi propio
paraíso.

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