miércoles, 1 de junio de 2016

Debo decir
tras tu partida
que lo que más extraño de ti
es tu pasado
Esos recuerdos pequeñitos
de tu infancia
en los que andabas siempre
con las rodillas sucias
con la mirada húmeda
espiando la casa
de la que creías que era
la bruja del pueblo
La misma edad en la que
yo me la pasaba en la escuela
repitiendo las capitales
de todos países del mundo
Incluido el tuyo
por supuesto
Para poder aprenderte después
entre su flora y fauna
y los ríos y cordilleras
que constituían en el mapa
el territorio completo
de lo que resultaba ser
tu paraíso
Fue en lo más alto
en donde te tomaron
esa fotografía preciosa
en la que sales junto a tu hermana
sosteniendo una pelota
que supera en tamaño
la cara de ambas
No sabría describir tu gesto
en ese trocito de papel fotográfico
que atesoro en mi memoria
pero me hacía sentir que
te conocía
No me resulta difícil pensar
que mi niñez
algo de eso haya tenido
Como tampoco me resulta difícil
ponerme a especular
con la relatividad del tiempo
para tratar de comprender
qué fue lo que te llevó tan lejos
Cómo es que te fuiste cubriendo
con esas discretas membranas
llamadas la ausencia de tu madre
tu escuela militar
los fríos y largos años en el extranjero
las razones
trámites
amores vacuos
que poco a poco
guardaron
aquietaron
y empolvaron
esa parte de ti
que yo más celebro:
los espléndidos
campos verdes
en los que nunca estuve.

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