domingo, 22 de marzo de 2015

Locus amoenus

I

Mi primer paraíso secreto
fue un río perdido en Europa del Este
(que vi en una película desconocida y triste
de Europa del Este).
...

II

Mi segundo lugar,
al que hubiera querido llamar hogar
fue un bosque perdido en el norte.
...
La única meta de esa versión de mí
es acabar en el estómago de un oso,
es hablar desde el estómago de un oso.

III

Mi tercer paraíso fue la ciudad donde nací,
al encontrarme lejos de ella
comencé a idealizarla.
...
Al final todo es una imitación,
mejor o peor lograda,
del lugar donde nacimos.

IV

Viví en el tercer lugar soñado.
...
Si nos esforzamos un poco
todos somos capaces
de no pertenecer al presente.

V

No pido demasiado,
cada vez pido menos,
los sueños se van empequeñeciendo
entre la feroz rutina y las imposibilidades.

Pero aún quedan los sueños fundamentales:
perderse en un país desconocido y dedicarse al tráfico ilegal.

Del país desconocido sólo busco
un idioma completamente incomprensible,
rostros borrosos
y el trato que se le da a los extranjeros.

VI

A los lugares donde has vivido
y a las calles por las que has caminado
no les importa que ya no estés ahí.
A los lugares donde fuiste feliz
no les importa que ya no estés ahí.

Todas las cosas que no hemos hecho
son más reales que las cosas que hemos hecho.

En esta realidad el paraíso es quedarse en casa,
vivir aislado, renunciar a todo.
Como antes todos lugares y todas sus cosas
renunciaron a nosotros.

VII

Aún busco mi presente lugar idílico,

aunque cada vez sospecho más
(quizá por un palpitar inusual,
o un aliento a muerte desde el fondo de mi pecho,
o por la forma en que me miró mi gata esta mañana,
o por un sueño premonitorio)
que se trata de la muerte.

-Flora Elena Sandoval

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