martes, 9 de septiembre de 2014

Rice

Me enamoré del
profesor Rice
cuando tenía quince años
fue absurdo y torpe
es cierto
como sólo pueden ser
los enamoramientos
que suceden a esa edad
cuando una se humedece
por todo
y se avergüenza de
sus padres
cuando hay melancolía
por doquier
y las fiestas son bobas
no pensé en nada
la primera vez que lo vi
tiesa y a sus órdenes-
como diría mi mejor amiga-
sólo miré su aspecto académico
olor a lápiz y a biblioteca
su ligera timidez
su sonrisa contundente
dirigida a mí
cuando entré al bus
después de la lluvia
qué pena mi pelo
mi rímel corrido
mis pezones erizados
me senté detrás de él
y clavé los ojos en su nuca
en el borde de su saco
miré su espalda hasta
que se bajó
y hasta que días después
lo vi en una foto de la universidad
en donde trabajaba mi padre
éste quién es - pregunté
aleatoria y desinteresada-
el profesor Rice
-contestó mi padre-
y entonces recordé
su sonrisa completa
su mirada acuosa
sobre la mía
y supe con certeza
que me había enamorado
porque a ese hombre
-como pocas cosas antes
en mi vida-
lo había descubierto
yo sola.

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